sábado, 10 de octubre de 2009

Existe algo así como un gen extra, algo que se pueda denominar como el 'gen colombiano'?

Los colombianos protestan en Facebook por Agro Ingreso Seguro, arengan contra Piedad Córdoba porque es candidata al Nóbel de Paz, salen a las calles y, alentados por RCN y Semana, hacen marchas en favor de Ingrid Betacourt y se rasgan las vestiduras o avivan porque Álvaro Uribe puede ser tercera vez Presidente de la República, pero son pocos los que se indignan porque en Colombia han vuelto a aparecer las continuas masacres que ya se creían cosa del pasado. Ni siquiera los ha movilizado el hecho de que la mayoría de estos masacrados sean pequeños indefensos. Desde el 26 de agosto hasta hoy y en cuatro hechos diferentes, han sido masacradas 29 personas, entre adultos, niños y adolescentes en todo el país.

En la mañana de este jueves, tres niñas fueron encontradas ahogadas en un río junto a su madre y una prima (esta última de 17 años) que fueron acuchilladas en el municipio de Yarumal, Antioquia. Las niñas tenían 7, 5 y 4 años. “Por la inspección de los cadáveres, todo apuntaría a situaciones de venganza o de índole pasional”, aseguró el secretario de gobierno de Yarumal, Pablo Ramírez. ¿Quién con un mínimo de humanidad puede acuchillar una niña de 4 años por "venganza"?

Ayer miércoles en la vereda Gutiérrez del municipio de Colombia, en el Huila, presuntos integrantes de las Farc mataron nuevamente a tres miembros de una familia y dejaron herida a otra persona. Entre los muertos estaba Karen Cruz, de apenas tres años. Si se comprobara que fueron guerrilleros los autores de esta otra masacre, ¿qué clase de revolución es aquella que se construye asesinando a bala una niña de tres años?

El pasado 12 de septiembre, se conoció de otra masacre, esta vez en una vereda de Ventaquemada, en Boyacá. Dicen las autoridades que por problemas pasionales, fueron asesinadas cinco personas integrantes de una familia, tres de ellas niños de 10, 4 y 2 años. Los cuerpos fueron hallados por los vecinos con profundas heridas de cuchillo y machete. Se cree que la familia había llegado hace poco de un municipio de la zona esmeraldera de este departamento, acosados por problemas económicos y al parecer familiares. Dos personas fueron capturadas.

Y está por último el caso que conoció el país ampliamente del resguardo indígena Gran Rosario, a donde llegaron hombres armados para dispararle a 12 personas. No se explica qué clase de seres humanos eran cuando no tuvieron ningún problema con que cuatro de ellos fueran los pequeños: Alex García, de 10 años; Angie García, de 9 años; James García, de 3 años; y el bebé Jeison García, de seis meses.

También estaba un joven de 15 años, y una pareja de 17, otros niños, si consideramos la Convención de Naciones Unidas sobre la Infancia, que ratificó Colombia y que considera que niños es todo aquel menor de 18 años.

Las autoridades lograron capturar esta semana a cuatro personas, quienes supuestamente pertenecen a una banda criminal local y serían las responsables directos de los hechos. Pero todavía no hay claridad sobre quiénes pudieron ser los autores intelectuales o cuáles los móviles para despertar tanto odio contra campesinos inocentes y sus hijos.

Es urgente que la sociedad colombiana reaccione antes las masacres que empiezan de nuevo a crecer en número y en saña, más cuando son niños muchos de sus víctimas. Las masacres de la década del noventa pasaron desapercibidas por demasiado tiempo y eso fue lo que hizo posible que hubiera 1528 masacres entre 1993 y 2006. Si es verdad que existe algo así como el diablo, éste debe ser colombiano.

sábado, 3 de octubre de 2009

Apocalíptico mapa


Apocalíptico mapa del hambre en el mundo; hay 27.400 muertos cada día

Y lo peor es que por ese mal mueren 14.400 niños, es decir uno cada seis segundos.
Estas cifras demuestran que las estadísticas divulgadas hace dos semanas de que 1.020 millones de habitantes en el mundo aguantan hambre es desalentador, pero lo que se esconde detrás es más dramático.

Pero a pesar de que quienes luchan contra ese mal son optimistas, la verdad es que factores como las sequías, las guerras, los conflictos internos, los desastres naturales, las malas políticas gubernamentales y la crisis económica y financiera están frenando su reducción e incluso en los últimos años se ha presentado un aumento.

Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el principal organismo que lucha contra ese flagelo, 10 millones de personas mueren cada año de hambre o enfermedades relacionadas con ella y representan más que los decesos generados por el VIH, la tuberculosis o la malaria, juntas.

Desafortunadamente, cuando se habla de hambre el lugar común para recordar esa tragedia son las imágenes de la hambruna que soportó Etiopía entre 1984 y 1985, las familias enteras sin hogar buscando refugio en las inundaciones en Bangladesh, o de los refugiados que huyen de la guerra en la República Democrática del Congo. No obstante, los hambrientos son personas de todas las edades, desde bebés cuyas madres desnutridas no pueden producir suficiente leche, hasta ancianos que no tienen familiares que los cuiden.

Así mismo, son los desempleados de los barrios marginales, los campesinos sin tierra que cultivan campos de otras personas, los huérfanos por causa del sida y los enfermos que necesitan alimentos especiales para sobrevivir.

Como se lo dijo a EL TIEMPO Alejandro Chicheri, portavoz del PMA para América Latina y el Caribe, "el hambre es una preocupación y urgencia diaria en todo el mundo, aunque más acentuada en los países pobres.

Las estadísticas indican que Asia es el continente donde más cantidad de población tiene problemas de hambre, con 642 millones de personas, seguida de África subsahariana con 265 millones, aunque esta última es la región del mundo donde los casos son más graves.

En América Latina hay 53 millones de hambrientos y las muertes de niños ascienden a 288 diarios (uno cada cinco minutos).
Meta incumplida
El tema del hambre está en todas las agendas sociales del mundo y dentro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio se establece que entre 1990 y el 2015 se debe procurar reducir a la mitad el número de personas que la padecen, pero la realidad es que esto no se está cumpliendo.
Para el funcionario del PMA, el principal factor que está poniendo en peligro esa meta es la crisis económica mundial, que ha destinado recursos hacia el salvamento de entidades financieras y sectores líderes. Mencionó que en el caso del organismo, el presupuesto con el que cuenta para atender las necesidades en 100 países con problemas es de 2.500 millones de dólares, aunque las necesidades reales son de 6.700 millones.
Y es que, al igual que un círculo vicioso, el ciclo de la pobreza no solo afecta a las víctimas durante toda su vida sino que también se transmite a sus descendientes. Así, una madre malnutrida engendrará un bebé con bajo peso. Se estima que 167 millones de niños menores de cinco años en el mundo tienen bajo peso debido a la malnutrición crónica. Esto significa que el 20 por ciento de todas las personas que sufren de hambre son niños.

Situación en Colombia
Pero si a nivel mundial la situación del hambre se ha acentuado por la crisis económica, los conflictos y los desastres naturales, en Colombia la realidad no es diferente. Praveen Agrawal, director del PMA para el país, le dijo a EL TIEMPO que los avances en materia de reducción de la desnutrición en el país han registrado un pequeño retroceso.
El funcionario dijo que en Colombia el 12 por ciento de la población tiene malnutrición crónica y el PMA atiende al núcleo más crítico que comprende a 400.000 personas, aunque la ONG quiere ampliar su radio de acción a 530.000, aunque las limitaciones son netamente financieras pues el programa se financia de donaciones voluntarias de gobiernos, sector privado y personas.
El PMA tiene 10 oficinas en 21 departamentos colombianos y según Agrawal, los problemas más graves de hambre están en las costas Pacífica y Atlántica, y aunque por el conflicto interno en ocasiones hay algunos problemas con el envío de comida a regiones apartadas, se ha construido una cultura para permitir el acceso del programa a esos lugares.
HOLMAN RODRIGUEZ
REDACTOR INTERNACIONAL