Es martes a mitad de precio en algún lugar de la tarde. Centro comercial con ínfulas. Guerra mediática en los noticieros. Los indígenas marchan por la ciudad y el presidente eclipsa su efecto con un as bajo la manga. Los militares del país escandalizan con sus ejecuciones extrajudiciales y el establecimiento lanza la rueda de prensa de un ex secuestrado. Colombia olvida y olvida fácil.
Usted y su cita se muestran dubitativos, si botarle más plata a Cine Colombia o no. Para qué? La última vez todo salió como siempre sale con las películas colombianas: desenfoques del 30 y el 40 por ciento en toda la película, banda sonora mal mezclada, mala proyección, tramas sin alma, gritos, vértigo, malas palabras, ediciones precipitadas, etc, etc. Por demás, usted está estrenando televisor extra grande. Para qué? Para qué? usted se repite. Las horas no marchan bien. Para acabar de ajustar han cenado pesado, usted y su mujer. Demasiados carbs. Media libra de chocolates como postres. El exceso de ázuca siempre pone mal a cualquiera. Es que estos tiempos, esta edad... Y entonces, para salir estresado de un mal producto criollo, mejor no botar la platica.
Pero usted, es terco; le tiene compasión al esfuerzo local. Usted entra. Todo de lujo. Una guía lo acompaña hasta su puesto como si lo hubiera reservado. Sillas cómodas. Dónde será el primer punto de giro en esta aventura unicéntrica?
Suena el proyector. Empieza la cinta. Los créditos son modestos, humildes, a la usanza de antes. Por lo menos les hubieran metido más felling. Es una clásica película colombiana. Los primeros diálogos suenan recitados. Los protagonistas son mimos, seres detestables que uno se encuentra en la calle, pues nunca hablan, no les interesa expresarse. Pero algo pasa. Empieza a obrar una magia. Asistimos al surgimiento de un Jean Paul Belmondo en el histrionismo de Mario Duarte. Actorazo! La luz mejora. Se viene la emoción. Hay una escena inverosímil donde unos soldados dejan escabullir a los culpables. El director trata al ejército de Colombia por tontos. Todos sabemos que en realidad no es tan así.
Termina la peli. Diablos! Una película colombiana bien hecha, que se escucha a la perfección, que está editada al ritmo americano y que encima de todo te logra emocionar, QUE TE HACE SALIR RECONCILIADO DEL TEATRO!!! Nunca antes había pasado. De repente, te examinas y te das cuenta que te has reído todo el tiempo con LOS ACTORES DEL CONFLICTO, que lloraste, que sufriste, QUE TE ENTRETUVISTE!
Definitivamente una película sin precendentes en la cinematografía nacional.
Inicialmente las máscaras se fabricaban partiendo de una vulcanización de caucho natural al cual se le acoplaba el soporte metalico para el filtro , hebillas metálicas para sujetar las correas , que solían ser de tela ó lona, y dos piezas oculares de vidrio principalmente en forma esférica. El vidrio en el visor causaba empañamiento y el consiguiente entorpecimiento de la visión , esto fue remediado por medio de dos laminas anti-vaho de un material que , aunque transparente, absorbía el vapor de agua. Modernamente , el visor suele ser de policarbonato , el cuerpo de siliconas y otros polimeros plásticos , las correas de caucho, silicona y latex y las piezas de conexión con filtros de polimeros plásticos. Las máscaras modernas tienen sistemas para optimizar la comunicación, la mayoría se basan en un diafragma plástico situado delante de la boca, que vibra al hablar y permite una comunicación mejor. También existen máscaras antigás con un sistema adicional para beber mientras esta es usada. Estas mascaras son comúnmente utilizadas con otros equipos de protección ya que algunos tóxicos no solo afectan a las vías respiratorias , puede ser usado en conjunto con un traje NBQ
SIGN OF THE TIMES
Una máscara antigás es un dispositivo de uso individual, que se ajusta a la cabeza para proteger de vapores y gases venenosos. Consta de un cuerpo fabricado de un material plastico flexible que se adapta a la cara , unas protecciones plásticas para los ojos y una válvula para expulsar el aire. A la mascara se le conecta por medio de una rosca un filtro que es diferente según sean los requerimientos de protección. Este consta típicamente de un cuerpo cilíndrico con dos aperturas , una de ellas con una rosca que se conecta a la máscara. El uso y la cantidad de máscaras antigás aumentó considerablemente en el comienzo de la 1ª guerra mundial debido a que durante este periodo fue cuando se crearon y emplearon experimentalmente las armas químicas más letales de la historia.